Me siento real y sin intención.

septiembre 25, 2010

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Como un pequeño muñeco alegre en un torbellino. Me siento real y sin intención. Llevado y sin el afán de ser llevado.

Me siento pequeño, a ras de piel, a ras de aire. Deseo recibir y dar. Me siento pequeño como una pequeña molécula crédula sin la intención torpe y articulada que me ha hecho ser tan desconocido.

Soy liviano y transparente como el viento que traspaso, real y sin intención, sin sed de pertenencia, sin sed de recordar y prometer. Soy sólo deseo intenso y liviano y el viento me lleva.

Y ahora un niño ha perdido el juguete de la inteligencia en un atardecer de vendaval en el desierto. El cielo es inmenso y el abandono no quema. Quizás mañana no nacerá más pérdida y quedaremos en silencio. Mañana se habrán borrado los pasos del temeroso, porque existe un cuerpo y dos y tres y mil y el mío: el frágil ser al que pertenezco.

En la arena nueva de la mañana sólo queda tu encuentro, amigo. Respíralo como algo que empieza.

Porque nunca has encontrado los senderos de los pasos queridos, amados, deseados, sin intención. Y ahora vuelvo a recordar que te he encontrado y puedo verte.

Javier Amilibia Hergueta



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¿qué son “textos de golpear y mecer”?

septiembre 19, 2010

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-Pueden llamarse “poesía”, pero es una palabra que me parece peligrosa.

-Todos nacen de mi propia experiencia de escribirlos y rematarlos.

-Todos son por algo para alguien más que yo mismo. Si bien me descubro para mí mismo cuando escribo, me descubro en el mundo, me descubro para saber que soy parte del mundo. Comencé a escribir cuando pude leer en un bar lo que escribía. Escibir algo para alguien, aunque aún no lo conozca. Antes preferí no hacerlo. La literatura puede ser una broma peligrosa si se olvida que alguien escribió algo para algo. El aficionado a la ficción siempre es un pequeño asesino con ansias de genetista.

-La palabra es una herramienta de codificación de la realidad de alguien: una herramienta de su re-creación.

-Habré leído cuatro libros de poesía en toda mi vida. Prefiero la casualidad. Algunos poemas, aparecidos donde y cuando tenían que aparecer sí han marcado mi vida. Tengo a la palabra por un dominio de experimentación vital con sed de ser transmitida. Cuando uno escribe en cierto formato acaba por ser inevitable que eso quede encuadrado en un género, pero no me interesa la poesía, me interesa qué le pasa a la gente y qué me pasa a mí como proyector de la realidad que me toca. Me interesa despertar, con lo poco o mucho que implica.

Yo lo que quería era aprender a tocar la guitarra, y ya ves. Algo había que hacer.

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